Cartas a él

Cartas a él III
Amor mío:

¡Vaya nunca te había saludado con esa expresión!
En este último tiempo te he escrito más de lo que yo misma creí que escribía.
Creo que es la madurez que me ha dado el sufrimiento la que me enseña a plasmar lo que soy entre los instantes de efervescencia; cuando la euforia quiebra mi voz, quiebra mis pensamientos y hace que esta cicatriz se descomponga y vuelva a doler, sabes ya estoy harta de que todo me duela, es más creo que ya no siento más dolor, ya es anestésico pensar en ti o al menos eso quiero creer.
Cada vez que intento suicidar un pensamiento tuyo es como asesinar una parte mía y hasta mejor resulta porque te deshago y te vuelvo a hacer a mi antojo y hago de cada pensamiento algo íntimo donde aprendo lo que eres, donde aprendo lo que soy.
La madurez que me da el hoy me confirma que puedo dejar de pensar en ti sin que me lastime, un poder que me permito como parte inmune a la esquina del pecho que no hace más que cabalgar en los segundos de tragedia que siempre sucede a mi alrededor, en la sombra de los espejos.
Nunca me fijé en los detalles, fue tan poco el tiempo en que nos amamos que todavía no sé porque hoy te has apoderado de estos recuerdos, será la emoción de que me buscaras, será que entre tanta soledad es la sensación de ti la que me hace dar uno que otro paseo alrededor del arco iris.
Hoy llueve afuera. Las lágrimas que he derramado hoy es simplemente el dolor de haber llegado en tiempo de vencimiento a tu costado, de saberme que no soy quien en el pasado logró humedecer tus latidos, pero quedan los hábitos para al menos tratar de parecer que nada pasa.

2 Reflejos:

Due® dijo...

Vaya amiga, nunca te habia leìdo en prosa, eres igualmente genial.

Rosmery dijo...

Gracias Francisco....